sábado 13 de agosto de 2011

Winter in summer season

¿Tenemos alma?
Sea lo que sea, algo dentro de mí se eleva completamente en esos primeros segundos.
Después, una guitarra invisible me hace sumergirme...
Y dentro de un río tumultuoso soy bombardeada por punzadas de placer.

La oscuridad me seduce, me atrae, me atrapa... quiero ser parte de cada átomo de invisibilidad
He ahí mi dilema, porque también quiero seguir poseyendo un cuerpo que me haga llegar todas las sensaciones.

Esta noche no quiero perderme nada.


martes 12 de abril de 2011

To the moon and back. [fragmento primero]

       Sabina recogió los papeles que estaban desperdigados por la mesa y los colocó en los archivadores correspondientes, que estaban en un estante fijado a la pared. Por fin pudo ir a por una taza de capuccino y sentarse despreocupadamente en el sillón de la oficina. Se desató el pelo, soltó un largo suspiro de satisfacción por un trabajo terminado y bien hecho, y cerró los ojos a la claridad insoportable de los halógenos.

       Imaginó el ambiente más allá del ventanal, imperturbable durante meses enteros, completo de rutina y aire viciado, haciendo de la ciudad atareada una burbuja autocomplaciente y ajena al paisaje que la rodeaba. Sintió la ligera brisa que se filtraba a través de las costuras de aquella burbuja, céfiro de crepúsculo que contenía la esencia del cielo inmenso y faroleado.

       De repente, algo turbó su ensoñación y le hizo abrir los ojos. Sabina se levantó y caminó hacia la ventana, consciente de la sensación clara y distinta que la embargaba. Al llegar a la ventana acristalada se detuvo, y buscó en el horizonte púrpura el gran disco candente que se derretía en el Mediterráneo. Sin embargo, la luna desvió su atención, que pendía enorme y dorada en la oscuridad a la izquierda de la ciudad, tan grande que desbancaba al mismo sol, pero fría en su esplendor.

       Quedó fascinada por unos instantes. En su mente se sucedían las ideas y los recuerdos, hechos amparados por el velo nocturno y la suave sombra de luz que emitía el cielo. Ahora todo aquello había quedado en el pasado y ella, como todos a su alrededor, se había sumido en la monotonía diaria, olvidando sin querer y poco a poco todos sus anhelos de juventud. Los recordó uno por uno, viendo claramente que su vida era completamente distinta a como ella se la había imaginado.

       Un timbrazo interrumpió sus pensamientos, haciéndole pegar un respingo. Caminó medio corriendo hacia la puerta para contestar y abrir si fuera necesario, pero vio que sólo era la chica de la limpieza. Eso la devolvió a la vida real, y se preguntó cuánto tiempo se habría quedado pensando frente al ventanal, absorta en la observación de la luna. Rápidamente cogió su bolso y todos sus papeles y se dirigió a la salida. Al cerrar la puerta vio a la limpiadora subiendo y cruzó un distraído saludo.

       Había tomado una determinación.

sábado 28 de agosto de 2010

She said

Quiero captar ese aire frío, casi enmohecido, que entra por mi ventana.
Estoy hecha de pedacitos de toda la gente que admiro, pedacitos de espacio que les robo. Frasquitos de esencia personal e intransferible de los que me apropio sin el permiso de sus amos, como en el libro. Me divierte saber que nadie sabrá nunca quiénes son ni por qué.
Zwei.
Estaré allí, en todos los sitios y en ninguno a la vez, mientras voy robando pequeñas espiraciones. Como esa estatua sombría, me esconderé en mi sombra y seguiré estando a la vista, mientras el colorido mundo de mi alrededor me ignora a sabiendas de que estoy allí.

¡Secreto!

viernes 13 de agosto de 2010

Magia


Deja que el mundo se rompa en pedazos a tu alrededor. Ya has encontrado lo que querías encontrar (eso que deseas buscar pero no quieres porque el mismo hecho de buscarlo es como un mal augurio y te impedirá encontrártelo) y no vas a dejarlo escapar.

Ya no se trata de ti.
Se trata del universo. Se trata de un pequeño lobito que quieres adoptar. Temes que se convierta en una bestia indomable, pero está en tus manos educar a ese cachorro.

El sonido del agua de lluvia bajo las ruedas de los coches.
El contacto del aire fresquísimo de agosto en esta llovizna.

miércoles 11 de agosto de 2010

I've been travelling, but I don't know where

Cuando más cerca lo tienes, menos te apetece. Llegas a despreciarlo.
Hace sólo unos días era lo que más te apetecía, pensabas que sería imposible conseguirlo. Pensabas que tenerlo en tus manos sería la libertad, un poco de ese sabor que sólo pueden probar los ángeles (los mismos que se lo vetan a los humanos).
Y ahora, que lo ves ocurrir incluso varias veces en un día, ni te sorprendes.
No hay magia. No hay encanto.
No puedes relacionarlo con nada. No hay nada que relacionar.

Está lloviendo fuera, pero no te importa. Sales y te mojas bajo la lluvia. Te sorprendes de la poca cantidad de agua que recibes, a pesar de que ves la calzada completamente húmeda.

Quién sabe, quizás ese manjar algún día te sepa a algo más que a agua. Y a mí.